cliente: Stadgenoot / arquitectura: MVRDV y Herreros Arquitectos / responsable del proyecto: Jens Richter / colaboradores: Verónica Meléndez, Joanna Socha / urbanismo: MVRDV
Nuestro criterio es respetar al máximo el planeamiento pues entendemos que su pragmatismo es el soporte consciente de una personalidad muy intencionada. Más allá de aportar un sello extremadamente individual, huimos de toda singularidad para jugar en el estrecho margen de acción sugerido que busca a nuestro entender una coherente diversidad.
El edificio de oficinas (F1) busca isotropía y neutralidad en la organización de sus espacios. Corregimos levemente las luces de la estructura facilitadas por las regulaciones sin penalizar sus dimensiones para liberar el perímetro de la presencia de pilares y permitir una fachada repetitiva y autónoma.
Ofrecemos dos opciones para el núcleo, una divide la planta en dos y otra acumula sus necesidades en un módulo estructural entre cuatro pilares. Las ventajas de una y otra habrá que buscarlas en su eficiencia, su diversidad y la capacidad para transformar el edificio en viviendas.
El edificio se presenta envuelto por una piel continua de un solo material a definir con colores y matices diferentes que deja ver algunas zonas acristaladas. Algunas piezas son completamente ciegas y ocultan los elementos opacos de la fachada. Otras son fijas pero perforadas para facilitar la entrada tamizada de la luz a través de ventanas practicables al interior para facilitar la limpieza y la ventilación. Otras son plegadas formando protecciones solares proyectantes en diferentes posiciones. No todas ellas precisan ser móviles pudiendo muy bien permanecer fijas debidamente reforzadas para resistir el empuje del viento. Los grados de movilidad de todas las piezas serán opcionales para los usuarios, especialmente en el caso de la conversión a viviendas.