Se trata de un centro cultural internacional que aúna un programa
expositivo y pedagógico con una residencia de artistas y la custodia
del fondo de Agustín Ibarrola. Las irregularidades del terreno y
su riqueza tectónica con grandes bolos graníticos alternados con
ejemplares espectaculares de encinas nos han sugerido fragmentar
el programa en volúmenes que se adaptan a la topografía y
generan espacios cualifi cados entre ellos aunque solo se ajardina
la superfi cie correspondiente a la proyección de su sombra máxima
a lo largo del año.
La disposición de Castro Celta contrasta en la fragilidad de los
volúmenes que entran en sintonía con el clima y los fenómenos
atmosféricos de una geografía de condiciones extremas. Los
sistemas constructivos en seco insisten en la condición artifi cial de
la arquitectura y hacen de las soluciones técnicas el instrumento de
diálogo con la naturaleza sin mimetismos ni falsas apropiaciones.
La torre de la biblioteca y su mirador constituyen un observatorio
que domina la meseta abarcando 360º.